Ascención
Y llegó un día
-y así fue en verdad- cuando fue la hora en que los días
de este viejo hombre, maestro, habían terminado, que todo lo
que me había propuesto cumplir, de hecho quien yo era, se cumplió.
Yo realicé -y así fue en verdad- mi travesía
a través del río llamado Indo. Y allí -y así
fue en verdad- al lado de la montaña llamada Indus, maestro,
viví en comunión con toda mi gente y les imploré
que esta verdad era una verdad; que su guía divina -y así
fue en verdad- no era a través de mí -y así era-,
sino a través de la Fuente que me había creado, tal
como los había creado a ellos. He aquí que para que
creyeran -y así fue en verdad- y para su sorpresa, maestro,
me elevé grácilmente por encima de ellos. Y las mujeres
empezaron a gritar estupefactas, y los hombres -y así fue en
verdad- que eran soldados, dejaron caer sus espadones -y así
fue en verdad- maravillados. Les dije adiós y aprendan, como
yo he aprendido, a llegar a ser lo que yo he llegado a ser, a su manera.
Cuando quieras ser cualquier cosa que desees ser, alinea tus pensamientos
con ello. En el viento hay un poder que puede intimidar a un soldado
solitario, y tomar la tierra y aventarla hasta los cielos de un solo
soplo. Y sin embargo, sin embargo, no se le puede poner riendas o
esclavizarlo, y no puede ser -y así es en verdad- el siervo
de nada salvo de sí mismo. Contemplé el movimiento libre
del viento y me convertí en él. Así es como.
La dificultad que todos tienen con este ideal es que siguen atrapados
en la muerte y la vejez. Y están atrapados tratando de encontrar
una máquina que los lleve ahí. Y están atrapados
en complejidades en vez de la simpleza de la línea que el Padre
es. Se hace de manera sencilla, nunca arduamente. Que así sea.
Después de ascender, entidad, fue entonces cuando supe todo
lo quería saber, porque salí de la densidad de la carne
y volví a la fluidez del pensamiento. Y en ello, entidad, nada
me inhibía. Entonces conocí la constitución estructural
de aquello que se llama hombre, Dios. Pero en ese momento yo no lo
sabía. Sólo sabía que estaba en paz con lo que
había hecho y que estaba en paz con la vida. Entonces dejé
que fluyera a través de mí.
Ya no era un bárbaro ignorante. Ya no ansiaba la guerra, oliendo
la batalla. Ya no me estaba -y así fue en verdad- ansioso,
agitado y fatigado. Ya no tenía -y así fue en verdad-
los pensamientos que tienen los hombres. Yo estaba mucho más
allá de eso, yo estaba metido en la vida y en la maravilla
que veía en los cielos día tras día y noche tras
noche. Eso era mi vida. Fue entonces cuando llegó la paz y
fue entonces cuando me volví en uno con el Dios Desconocido;
ya no luchaba con él. Ahora, el que todos sean así de
pacientes en esta vida es una tarea ardua que pedir. Pues ahora viven
muy rápido y mueren muy jóvenes. No saben cómo
vivir porque viven de acuerdo al el tiempo. Tienen que hacerlo en
un cierto perímetro de tiempo o nunca lo conseguirán.
Mientras se sigan sintiendo de esa manera, nunca lo conseguirán.
Sólo habrán vivido por el tiempo y ese será su
logro en esta vida. ¿Entiendes?
Cuando sepas quién eres -y en mi vida me tomó 63 años
aprenderlo- te mirarás a ti mismo y verás inmediatamente
quién ha creado todos los destinos que has vivido por propia
elección. Y toda la infelicidad es por elección propia;
y toda la felicidad es por elección propia. Pero fuiste tú
y nadie más. Cuando puedes hacerte humilde para mirarte a ti
mismo -mirarte, sentirte, y preguntarte a ti mismo por qué,
y luego decir: "Yo sé por qué", y ser razonable
contigo mismo- le has quitado los barrotes a la verdad, que es el
pájaro que se eleva en el cielo llamado felicidad, virtud,
unidad, y paz. Yo dormí en la última parte de mis 63
años de iluminación. Dormí porque era en un hombre
pacífico. Había llegado a un acuerdo con todas las cosas.
Había hecho las paces con todas las cosas y aprendí
a amar y a respetar y a admirar a mis más grandes adversarios,
pues yo era su amenaza. Aprendí a amarlos porque aprendí
a amar aquello llamado la elegancia llamada Ramtha, en verdad.
*¿Quién
es Ramtha?
*La batalla contra el Dios desconocido
*No tuve más profesor que la naturaleza
*Este
Texto es registrado por
©JZ
Knight. Usado con permiso.