"Estás aqui para ver lo que no has visto en el espejo... Estás aquí para sentir lo que nunca has sentido" (Ramtha)
Coordinación Ramtha Colombia











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Ascención
Y llegó un día -y así fue en verdad- cuando fue la hora en que los días de este viejo hombre, maestro, habían terminado, que todo lo que me había propuesto cumplir, de hecho quien yo era, se cumplió. Yo realicé -y así fue en verdad- mi travesía a través del río llamado Indo. Y allí -y así fue en verdad- al lado de la montaña llamada Indus, maestro, viví en comunión con toda mi gente y les imploré que esta verdad era una verdad; que su guía divina -y así fue en verdad- no era a través de mí -y así era-, sino a través de la Fuente que me había creado, tal como los había creado a ellos. He aquí que para que creyeran -y así fue en verdad- y para su sorpresa, maestro, me elevé grácilmente por encima de ellos. Y las mujeres empezaron a gritar estupefactas, y los hombres -y así fue en verdad- que eran soldados, dejaron caer sus espadones -y así fue en verdad- maravillados. Les dije adiós y aprendan, como yo he aprendido, a llegar a ser lo que yo he llegado a ser, a su manera.
Cuando quieras ser cualquier cosa que desees ser, alinea tus pensamientos con ello. En el viento hay un poder que puede intimidar a un soldado solitario, y tomar la tierra y aventarla hasta los cielos de un solo soplo. Y sin embargo, sin embargo, no se le puede poner riendas o esclavizarlo, y no puede ser -y así es en verdad- el siervo de nada salvo de sí mismo. Contemplé el movimiento libre del viento y me convertí en él. Así es como.
La dificultad que todos tienen con este ideal es que siguen atrapados en la muerte y la vejez. Y están atrapados tratando de encontrar una máquina que los lleve ahí. Y están atrapados en complejidades en vez de la simpleza de la línea que el Padre es. Se hace de manera sencilla, nunca arduamente. Que así sea. Después de ascender, entidad, fue entonces cuando supe todo lo quería saber, porque salí de la densidad de la carne y volví a la fluidez del pensamiento. Y en ello, entidad, nada me inhibía. Entonces conocí la constitución estructural de aquello que se llama hombre, Dios. Pero en ese momento yo no lo sabía. Sólo sabía que estaba en paz con lo que había hecho y que estaba en paz con la vida. Entonces dejé que fluyera a través de mí.
Ya no era un bárbaro ignorante. Ya no ansiaba la guerra, oliendo la batalla. Ya no me estaba -y así fue en verdad- ansioso, agitado y fatigado. Ya no tenía -y así fue en verdad- los pensamientos que tienen los hombres. Yo estaba mucho más allá de eso, yo estaba metido en la vida y en la maravilla que veía en los cielos día tras día y noche tras noche. Eso era mi vida. Fue entonces cuando llegó la paz y fue entonces cuando me volví en uno con el Dios Desconocido; ya no luchaba con él. Ahora, el que todos sean así de pacientes en esta vida es una tarea ardua que pedir. Pues ahora viven muy rápido y mueren muy jóvenes. No saben cómo vivir porque viven de acuerdo al el tiempo. Tienen que hacerlo en un cierto perímetro de tiempo o nunca lo conseguirán. Mientras se sigan sintiendo de esa manera, nunca lo conseguirán. Sólo habrán vivido por el tiempo y ese será su logro en esta vida. ¿Entiendes?
Cuando sepas quién eres -y en mi vida me tomó 63 años aprenderlo- te mirarás a ti mismo y verás inmediatamente quién ha creado todos los destinos que has vivido por propia elección. Y toda la infelicidad es por elección propia; y toda la felicidad es por elección propia. Pero fuiste tú y nadie más. Cuando puedes hacerte humilde para mirarte a ti mismo -mirarte, sentirte, y preguntarte a ti mismo por qué, y luego decir: "Yo sé por qué", y ser razonable contigo mismo- le has quitado los barrotes a la verdad, que es el pájaro que se eleva en el cielo llamado felicidad, virtud, unidad, y paz. Yo dormí en la última parte de mis 63 años de iluminación. Dormí porque era en un hombre pacífico. Había llegado a un acuerdo con todas las cosas. Había hecho las paces con todas las cosas y aprendí a amar y a respetar y a admirar a mis más grandes adversarios, pues yo era su amenaza. Aprendí a amarlos porque aprendí a amar aquello llamado la elegancia llamada Ramtha, en verdad.

*¿Quién es Ramtha?
*La batalla contra el Dios desconocido
*No tuve más profesor que la naturaleza

*Este Texto es registrado por ©JZ Knight. Usado con permiso.

 

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